Opinión | Lo peor que le puede pasar al país es el choque de poderes
9 Agosto 2018 - 8:00am

Las recientes críticas del titular del Congreso al presidente de la República, así como los enfrentamientos al interior de la Fiscalía, deben recordarnos el frágil equilibrio institucional que ha sufrido el Perú en los últimos años. El resultado de las elecciones generales del 2016 produjo un frágil equilibrio institucional que constituye un desafío a la inteligencia política y a las convicciones democráticas. Ya hemos visto durante los últimos dos años cuán fácilmente puede caer un presidente y qué largo se hace el camino hacia las reformas.

¿Era necesario dar cuenta ante las cámaras de una falta de coordinación que hubiera podido ser arreglada con una conversación telefónica? Si admitimos que no se trata de una oposición de la mayoría parlamentaria a la voluntad de cambio, el incidente puede asemejarse a una tempestad en un vaso de agua. Y si admitimos que el Ejecutivo no ha querido “pechar” al Congreso, no se entiende que el primer ministro-congresista, César Villanueva, no haya sabido evitar una diligencia en hora inoportuna que estaba destinada al fracaso. Lo que está en juego son proyectos de ley sobre los que en última instancia debe pronunciarse el pueblo soberano.

Choques institucionales

Como las malas noticias no suelen llegar solas, también hemos visto al Fiscal de la Nación  ventilar graves disfuncionamientos de su institución ante una Comisión (nada menos que la Lava Jato) que debe presentar en pocas semanas un informe al país sobre la red de corrupción más grave y extensa de los últimos años. Aquí lo que está en juego, además de la moral pública, son inversiones considerables, el desarrollo de nuestra infraestructura y el empleo de decenas de miles de peruanos.

Es posible que el fiscal Hamilton Castro haya hecho mal un trabajo para el que no estaba calificado. Resulta chocante oír que no ha entregado a su sucesor el expediente del que ya no está a cargo. Saberlo genera sospechas sombrías, pero no contribuye a precisar los alcances y responsables de la corrupción. Para completar el cuadro de instituciones en lucha contra otras instituciones, el Contralor General de la República ha hecho saber que los miembros del Consejo Nacional de la Magistratura no han dejado la documentación producida durante los años de su cuestionado mandato.

La singular diplomacia de Gareca

Al final de la jornada, uno está tentado de preguntarse si el renovado entrenador de la Selección Peruana de fútbol es la única personalidad pública capaz de definir objetivos, escoger los hombres adecuados, buscar la convergencia de energías, pensar a largo plazo y prescindir de los escollos causados por las manzanas podridas. En todo caso, Ricardo Gareca desplegó este miércoles, durante la conferencia de prensa por su renovación, prodigios de diplomacia. Incluso citó al propio Jesucristo para evitar unirse a los que tiran piedras antes de que la Justicia se haya pronunciado.

El cambio en la  Mesa Directiva del Congreso y el discurso presidencial del 28 de julio hubieran podido inaugurar una nueva etapa de propuestas audaces y de disposición al diálogo constructivo. Todavía estamos a tiempo de salvar esa esperanza. Al fin y al cabo nadie dice oponerse a la reforma de la Justicia. Sin embargo, los acontecimientos recientes obligan a sanas rectificaciones. Pese a nuestra tendencia a la hipérbole y las pasiones políticas vehementes, resulta excepcional escuchar al Presidente del Congreso reprochar al Presidente de la República haber practicado un "golpe bajo”.